Pechuga de pollo al limón con patatas al microondas: jugosa y lista en 22 minutos

¿Cena de pollo un martes, sin sartén ni horno? Esta pechuga de pollo al limón con patatas al microondas sale jugosa, con las patatas blandas y un jugo ácido que hace de salsa. En unos 22 minutos está en la mesa, en un solo recipiente hondo.

Encaja en la guía de recetas al microondas y en la guía de recetas para niños: pocos cacharros, tiempo corto y un sabor que se entiende a la primera. Si algún día quieres solo la guarnición, las patatas asadas al microondas siguen el mismo truco de tapar y pinchar.

Por qué el pollo queda jugoso en el microondas

La pechuga se seca cuando se cocina a potencia alta y sin líquido. Aquí no pasa: va tapada, con un chorro de agua o caldo, rodajas de limón encima y las patatas debajo, que sueltan vapor. El limón no es adorno. Su ácido ablanda un poco la fibra y el jugo que cae se mezcla con el aceite y el ajo.

Las patatas necesitan ir delante. Un cubo o una rodaja gruesa no se hace en el mismo tiempo que una pechuga fina. Por eso el orden importa: primero la patata, luego el pollo encima, y un reposo de un minuto fuera del aparato. Ese reposo termina la cocción sin resecar el centro.

Los tiempos de esta ficha son para un microondas de 800-900 W. Si el tuyo pasa de 1000 W, resta un minuto en cada tanda y pincha. Nada de platos con borde dorado ni papel de aluminio. Un recipiente de vidrio o cerámica, hondo, y una tapa o film agujereado.

Ingredientes de la pechuga de pollo al limón con patatas: pechuga, patatas, limón, ajo y aceite

Ingredientes (4 raciones)

  • 4 pechugas de pollo finas (unos 500-550 g en total; si son gruesas, ábrelas por la mitad)
  • 3 patatas medianas (unos 500 g)
  • 1 limón
  • 2 dientes de ajo
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 80 ml de agua o caldo suave
  • Sal
  • Pimienta negra, opcional
  • Unas hojas de perejil o un poco de orégano seco

Paso a paso

  1. Prepara la patata. Pélala y córtala en rodajas de medio centímetro. El ajo, en láminas. El limón: la mitad en rodajas finas, la otra mitad para exprimir al final.
  2. Primera tanda. En el recipiente hondo echa las patatas, el ajo, 2 cucharadas de aceite, una pizca de sal y 60 ml de agua. Tapa dejando una rendija y cocina 8 minutos a máxima potencia. Remueve a los 4. La patata debe estar casi hecha, aún con un punto.
  3. El pollo. Salpimienta las pechugas (sin pimienta si hay niños). Colócalas sobre las patatas, sin amontonar demasiado. Encima, las rodajas de limón, el resto del aceite y 20 ml de agua. Tapa otra vez.
  4. Segunda tanda. 10 minutos a máxima potencia. A los 5, gira las pechugas si el recipiente lo permite. El centro tiene que estar blanco y sin jugo rosado. Si alguna va gruesa, suma 2 minutos.
  5. Reposo y punto. Deja 1 minuto tapado fuera del microondas. Exprime el medio limón que reservaste, espolvorea perejil y sirve con el jugo del fondo. No lo tires: es la salsa.

Para niños y para llevar

En casa funciona mejor si la pechuga va fina y el ajo no se quema: por eso va con la patata, no solo. Para peques, retira la pimienta y parte el limón en gajos para que puedan apartarlo. Un poco de perejil encima basta. Si el limón les resulta fuerte, pon solo la ralladura y deja el jugo en la salsa, no encima del filete.

Queda bien al día siguiente. En la nevera aguanta 2 días, en un táper tapado. Para recalentar, 2 minutos tapado a potencia media, con una cucharada del jugo. No lo seques a máxima potencia de un tirón. Congelar se puede, hasta 1 mes, aunque la patata cambia un poco de textura: al descongelar en nevera y calentar tapada se recupera.

Si sobra jugo, al día siguiente vale para humedecer un arroz blanco de microondas o para mojar pan. No es un caldo largo: es corto y ácido, y con eso alcanza.

Trampas que secan el pollo

La más habitual es meter pechuga gruesa y patata cruda a la vez. La pechuga llega antes y se pasa mientras la patata sigue dura. La segunda es destapar a mitad para “mirar” y perder el vapor. La tercera es salar de más el caldo: el limón ya realza, y el pollo suelta su propio jugo.

Si al pinchar la patata sigue firme tras los 8 minutos, no pongas aún el pollo. Suma 2 minutos solo a la patata. Es más fácil corregir una guarnición que rescatar una pechuga seca. Y si el fondo queda corto de jugo, una cucharada de agua antes de la segunda tanda evita que se pegue.

Variaciones

  • Con pimentón. Una cucharadita de pimentón dulce sobre las patatas, antes del pollo. No lo subas de más: amarga si se tuesta.
  • Más cena. Un puñado de guisantes congelados en el último minuto, solo para templarlos.
  • Sin limón. Sustituye por un chorro de vinagre de manzana y una hoja de laurel. El resultado es más de casa de diario y menos ácido.
  • Muslo en vez de pechuga. Suma 4 minutos y comprueba el hueso. El muslo perdona más el tiempo de más.

No hace falta marinar de víspera. Con el limón encima durante la cocción basta. Si aun así quieres adelantar, sala el pollo 15 minutos antes y sécalo: suelta agua y luego se cocina más parejo.

Cómo saber que está en su punto

Corta una pechuga por el centro. El interior tiene que estar opaco, blanco y jugoso, no fibroso ni rosado junto al hueso (aquí no hay hueso, pero el centro grueso manda). La patata se pincha con un tenedor sin hacer fuerza. El jugo del fondo, al mover el recipiente, debe verse suelto, no pegado en una costra. Si el limón quedó demasiado amargo, retira las rodajas antes de servir: ya han soltado lo suyo.

Deja una respuesta