Las gambas al ajillo son la tapa que sale bien con poco: gambas, ajo, guindilla y aceite de oliva. En menos de 20 minutos tienes el plato de cazuela de bar, para picar con pan o para abrir una comida.
Qué gambas comprar
Sirven gambas o langostinos, frescos o congelados. Si van congelados, descongélalos en la nevera y sécalos bien: el agua es lo que hace que salte el aceite y que la gamba se cueza en vez de dorarse. El tamaño mediano es el más fácil de pelar en la mesa. Con cabeza y cáscara dan más sabor al aceite; peladas, son más cómodas para niños.
El aceite tiene que cubrir el fondo de la cazuela de barro o de la sartén. Si es virgen extra fuerte, mezcla mitad y mitad con un aceite suave para que no amargue al calentarse.
Ingredientes (4 tapas)
- 400 g de gambas o langostinos
- 8 dientes de ajo
- 1 guindilla cayena, o media si no quieres picante
- 80 ml de aceite de oliva
- 1 cucharadita de perejil picado
- Sal en escamas
- Opcional: un chorrito de vino blanco
Elaboración
- Seca las gambas. Pélalas o déjalas con cola, según prefieras. Salpimiéntalas justo antes de echarlas.
- Aromatiza el aceite. En cazuela de barro o sartén ancha, pon el aceite, los ajos laminados y la guindilla en trozos. Fuego medio-bajo 3 o 4 minutos, hasta que el ajo esté rubio, no tostado.
- Cocina las gambas. Sube a fuego medio-alto, echa las gambas en una sola capa y cocínalas 1 minuto por lado. Tienen que pasar de gris a rosa. No las muevas de más.
- Termina. Si usas vino, un chorrito al final y 30 segundos para que evapore. Fuera del fuego, perejil y sal en escamas. Sirve en la misma cazuela, con pan.
El punto justo es gamba jugosa, no encogida. Si el ajo se pone marrón, el plato amarga: baja el fuego y saca los ajos un momento.
Consejos de taberna
- La cazuela de barro retiene calor y sigue cocinando al llegar a la mesa. Sácala un punto antes.
- No tapes la sartén: el vapor ablanda la gamba.
- El aceite sobrante, colado, vale para un arroz o para mojar pan al día siguiente. No lo reutilices muchas veces.
- Para una versión menos picante, cambia la cayena por pimentón dulce fuera del fuego, para que no se queme.
Con qué acompañarlas
Pan, una ensalada verde o unas patatas. Si quieres más marisco en la mesa, combina con gambas a la plancha, almejas a la marinera o un arroz caldoso con carabineros. Para una cena más ligera al día siguiente, la crema de brócoli al microondas equilibra el menú.
Más ideas de cuchara y de diario están en la guía de recetas al microondas y en la guía de recetas para niños.